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Pequeño manual de autocorrección

Neologismos – Parte I

Peyorativismo y otros ejemplos

Peyorativismo y otros ejemplos

Esta publicación va dedicada a mi amiga Coky que el otro día en el fragor de una discusión le decía a alguien «Eso es violencia social, eso es peyorativismo». ¿Qué tal la chica?

Por supuesto, en una conversación yo no corregiría ese neologismo porque me encantan estos arranques de creatividad en medio de un enojo (o en literatura, claro). Pero si se tratase de un texto académico, legal, periodístico o cualquiera que ustedes consideren «serio», quizás simplemente cambiaría peyorativismo por desprecio.

Por otra parte, los neologismos suelen ser palabras que ya existen pero que agregan sílabas, porque (vaya a saber por qué) hay quienes piensan que las palabras más largas son mejores.

Bueno, sepan que escribir bien no pasa por ahí, sino más bien todo lo contrario. Ya saben: eso de que «menos es más» al menos en la escritura aplica (de nuevo, la excepción son los textos literarios o las discusiones a capa y espada).

Algunos neologismos que no se aconsejan y sus originales para reemplazarlos:

Profesionabilidad ➡️ Profesionalidad/ profesionalismo

Obtenimiento ➡️ Obtención

También se llaman neologismos las palabras que nombran nuevas realidades. Algunos ejemplos son machirulo, troll, posverdad… Estas surgen de manera natural, por necesidad, por lo que su empleo es bienvenido. Lo que no recomendamos es la incorporación de archisílabos en nuestros textos, mucho menos si podemos evitarlos.

 

Si te gustó esta publicación, podés leer la segunda parte aquí.

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